Elvira Muliterno

El miedo nos aleja de … casi todo

Siempre he tendido pensar que todo el mundo es bueno pero me estoy dando cuenta de que no es así 😃 ¡ya era hora! dirás. Si “Ya era hora” Se me hace muy duro vivir en un mundo en el hay que desconfiar de l@S dem@S, en el que parecemos “enemig@s” Tal vez he sido ingenua pero me siento bien pues, en ocasiones, veo en l@s demás cosas positivas que nadie más ve. Pienso que en todas las personas hay bondad, una bondad que se ve escondida por los miedos, los sentimientos de minusválida, por la culpa.
Cada un@ de nosotr@s hacemos lo mejor que ponemos, en base a lo que nos han ensañado, en base a nuestra educación y en base a aquello que hemos vivido.
Cómo decía aquella canción “Yo soy rebelde porque el mundo me ha hecho así” ¿Cuántas veces hemos dejado de ser nosotr@s mism@s para protegernos, para no mostramos vulnerables?
Yo reconozco que muchas….
Y ¿qué consecuencias tiene esta actitud? nos aleja de las personas, nos hace sentirnos mal, crea una barrera entre nosotros y el mundo.
Nos hace entrar en modo Limi Yo, olvidando nuestra fuerza y nuestro poder.
Es un mensaje contradictorio, lo sé. Pienso que al final, todo se basa en cuidarnos y protegernos, en ver a los demás más allá de tus actitudes y de diferenciar entre nuestra esencia y nuestros miedos.

Entre el Amor y la Hostilidad: el Miedo

El pasado 15 de noviembre a causa de una falsa alarma en Le Carrillón pudimos ser testigos de como el Miedo transformaba en unos instantes emociones de Amor y Compasión en Hostilidad, Rechazo y Huida.

La causa fue la explosión de una simple bombilla cerca del lugar donde personas anónimas y de buen corazón depositaban velas y flores en el altar en recuerdo de las victimas de los recientes atentados de parís. El sonido de esta explosión provocó el pánico colectivo. La compasión, lágrimas y buenos sentimientos hacia las personas muertas o heridas y ha sus familiares pereció desaparecer cuando la propia vida parecía estar en peligro.

Estoy convencida de que ninguna de las personas que allí se encontraban, mujeres y hombres de bien, se hubiesen permitido empujar a otras personas, saltar por encima del altar o pisar las flores y las velas, si el miedo no se hubiese apoderado de ellas.

¿Cómo el Miedo puede cambiar tanto a los seres humanos?, ¿será el miedo el origen de todos los males de la humanidad?, ¿es el miedo el origen de las actitudes que nos perjudican en nuestro día a día tanto a nivel mundial, como individual?, ¿qué papel está jugando en el caos en el que nos encontramos?, ¿lo están utilizando los que nos gobiernan para quitarnos más y más libertades?, ¿qué papel juega en las relaciones personales, profesiones, familiares, entre naciones, iglesias…?

Y nuestra vida personal, ¿si desapareciese el miedo cómo cambiaría nuestras vida?, ¿cómo cambiaría tu vida?, ¿estás huyendo, en una carrera constante?, ¿estás haciendo cosas que sin el miedo nunca harías?, ¿qué altares propios estás pisando?, ¿qué valores personales no estás honrando?, ¿en que situaciones de tu vida el Miedo ha convertido al Amor en Hostilidad?

El eslabón perdido entre el Amor y la hostilidad es el Miedo

Me uno al dolor de familiares y amig@s de l@s víctimas.

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Fuente: La voz de Galicia Fuente: La voz de Galicia

 

Aprendí desde el amor ¡que gran regalo!

¿Cómo influye en miedo en tu vida?, ¿te empuja a actuar en modo huida?, ¿te detiene y te lleva a modo parálisis?, ¿va a tu lado y te hace caut@?
Ayer la vida me hizo un maravilloso regalo: un gran aprendizaje que vino en modo amable.
Ayer la vida me enseñó que en un aspecto concreto de mi vida, estaba en modo huida. Que para no ser herida, me alejaba produciéndome yo a mi misma la herida que deseaba evitar.
Me sentí tremendamente afortunada, había aprendido una gran lección sin dolor, en lugar de ello, lo hice a través de la conciencia y del amor.
Espero seguir aprendiendo desde el Amor….

 

Benjamín Franklin, en su oasis también había agua

Pensando en mi entrada de ayer estuve hojeando la autobiografía de Benjamin Franklin, uno de los fundadores de los Estados Unidos, y en ella encontré el siguiente texto que reafirma que, desde siempre, han habido personas que han querido hacer ver a los demás que en su oasis no había agua, es este:

 “Como siempre hay aguafiestas que parecen gozar en augurar desgracias, no faltó el Filadelfia, quien hiciera también de pájaro de mal agüero. Su nombre era Samuel Mickle, a quien yo no conocía, un caballero maduro con cara de listo y muy pomposo en el hablar. Un día se presentó en la imprenta y preguntó si yo era el joven que había llegado hace poco para establecerme como impresor. Al decirle que sí, me declaró que lo sentía pero que aquella inversión sería muy ruinosa y que no la recuperaría, pues Filadelfia era un barco que se hundía donde todos estaban a punto de quebrar, aunque otra cosa pareciese al ver tantos edificios nuevos y tantas altas rentas, lo cual, a su juicio era engañoso y no valdría más que para acelerar nuestra ruina. Me hizo un relato tan detallado de desgracias actuales o por venir, que me dejó sumido en la mayor melancolía. De haberme topado con él antes, probablemente hubiese desistido de comenzar ese negocio. Aquel agorero continuó viviendo en un lugar tan funesto como aquél y haciendo las mismas profecías siniestras, negándose durante muchos años a comprar una casa allí, convencido de que todo terminaría destruido. “

Como sabemos a Benjamín le fue muy bien en su andadura profesional, obteniendo grandes éxitos y todo gracias a que no escuchó a quien le intentaba convencer de que no había un futuro para lo que estaba haciendo.

Fuente: Franklin, Benjamín: Autobiografía y otros escritos. Edición preparada por Luis López Guerra. (p. 145). Madrid, Editorial Nacional.

Miedos y debilidades, una oportunidad para el empoderamiento

Hay un punto del ser humano que no termino de comprender y es el referido a nuestra tendencia a juzgarnos y juzgar aquello que sucede a nuestro alrededor, olvidando que momentos duros de la historia individual de las personas y de la historia global de la humanidad han desencadenado maravillosas consecuencias.

Yo por ejemplo, si en mi infancia me hubiese sentido segura de mi misma y poderosa para poder lograr mis metas nunca habría emprendido el camino del autoconocimiento y de mi propia leyenda personal. Si hoy escribo sobre empoderamiento y desarrollo personal es por que he sentido la necesidad de recorrer este camino de superación para ir, poco a poco, dejando atrás mis grandes inseguridades y mi división interior. Con esto no quiero decir que ya esté “curada”, que ya me sienta poderosa, empoderada y que me vaya a comer el mundo en todo momento.

Sinceramente, pienso que nadie se siente segur@ en todas las situaciones de la vida y en todo momento, siempre habrá algo que aprender. Siempre habrá un nuevo reto que nos pida que volvamos a trabajar nuestra seguridad y autoestima en ese aspecto concreto. La diferencia entre unas personas y otras radica en si creen en si mismas y en su capacidad de afrontar nuevos retos. Es decir, si ahora tuviese que, por ejemplo, aprender a pilotar una avioneta, no me sentiría nada segura al hacerlo, en lo que sí que estaría segura es en que mi capacidad de aprendizaje y de trabajo me llevarán a ser una buena piloto.

Si de joven me hubiese juzgado y me hubiese quedado en el juicio no hubiese convertido mi debilidad en una oportunidad, como lo he hecho. Mis debilidades y mis miedos me empujan día a día a empoderarme y a dar lo mejor de mí misma ¡es un camino maravilloso y una aventura constante!

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Crisis, crisis, crisis… ¿de creer en los sueños y en el propio poder?

Crisis, crisis, crisis… esta palabra se oye por doquier generando una sensación de incapacidad, de no poder avanzar, de derrotismo. Ahora es el momento de darnos cuenta de que tan negativa es la crisis en si, como las sensaciones que en la sociedad genera.

Años atrás en los momentos de bonanza económica conseguir aquello de deseábamos era bastante fácil, sólo había que dedicarse un poco a ello y las cosas salían antes o después. Además contábamos con ello, con que era seguro que terminarían saliendo y era esta misma convicción la que nos hacía no abandonar.

Ahora las cosas han cambiado, ya no es tan fácil llevar a cabo nuestros sueños, muchas puertas se han cerrado, la economía se ha estancado y parece que los sueños, son hoy más que nunca son algo inalcanzable que solo pasa en nuestra imaginación. Si bien es cierto que ahora es más complicado conseguir lo que deseamos también lo es que no es imposible. En la época buena nos acostumbramos a satisfacer nuestros deseos de una manera inmediata y casi sin esfuerzo y tal vez sea esta costumbre la que esté causando que esta crisis sea más profunda pues hoy nos rendimos demasiado pronto, o en ocasiones ni lo intentamos.

Esta época en la que estamos viviendo nos exige darnos cuenta de que es posible conseguir las metas propuestas siempre y cuando comprendamos que hemos de ir paso a paso, trabajando como hormiguitas, que si una puerta se nos cierra hay otras muchas a las que llamar. Es el momento de ser persistentes y de comprender que aquello que más valoramos en la vida es lo que hemos conseguido con esfuerzo, trabajo, ilusión y confianza.

Tal vez esta crisis nos invita más que nunca a vivir en el aquí y en el ahora, a ir consiguiendo metas pequeñas en pos de llegar a conseguir nuestra meta a largo plazo y a disfrutar de cada paso que damos. Al vivir en el aquí y en el ahora sin querer el ciclo de aparición del deseo y satisfacción del mismo sea mínimo surge un beneficio maravilloso que es la sensación de autocontrol, de estar haciendo lo que es necesario hacer para asegurarnos la felicidad de quienes seremos en un futuro.

Muchas personas fracasan porque no comprenden este proceso, porque perciben los baches del camino como barreras infranqueables y porque se dejan atrapar por la idea derrotista que invade a la sociedad.

Si tienes un sueño siente los obstáculos como oportunidades para superarte y repensar tu planteamiento. En época de crisis los sueños no son imposibles, solo están reservados a quien creen realmente que son posibles y sienten su empoderamiento interno para conseguirlos.

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Es necesaria una revisión de nuestros miedos

El miedo está muy relacionado con el cuerpo, Michael Gass, director del Departamento de Quinesiología de la Universidad de Hampshire, lleva estudiando más de 20 años los posibles beneficios del deporte de riesgo y ha llegado a la conclusión de que practicarlos aumenta la autoconfianza y aumenta la aceptación de las inevitables incertidumbres de la vida.

La razón de que esto pase es que al concentrarte de una forma tan potente en tu cuerpo, en lo que estás viviendo y en tu integridad física, controlas tus emociones es decir, su atención está en resolver la situación en la que te encuentras y para ello es fundamental que las emociones no te controlen a ti. Cuando vives una experiencia en la que tu prioridad es el aquí y el ahora te hace sabedor/a de que puedes controlar tus emociones y desde el momento que tomas conciencia de ello puedes trasladar ese control a las situaciones del día a día.

En la antigüedad los seres humanos se enfrentaban con frecuencia a situaciones que ponían en peligro sus vidas en las que el miedo les hacia reaccionar para huir de ellas, era un miedo basado en el aquí y el ahora, un miedo que reaccionaba a lo que pasaba en el entorno.

En nuestros días esto a cambiado las personas del siglo XXI tenemos más miedos que las del siglo pasado, nuestros miedos ya no se basan solamente en lo que está aconteciendo en nuestro entorno más próximo sino también en lo que pasa en el mundo. Cuando se produjo el desastre de la central de Fukushima en Japón en la costa oeste de los Estados Unidos se produjo una increíble subida de las ventas de píldoras de yuduro de potasio que llegó a agotar  este fármaco en las farmacias. Una de las propiedades de estas píldoras es la de proteger al tiroides ante la exposición radioctiva.  Esta protección está recomendada a personas que han estado en un radio de hasta 15 km de una fuga radioactiva y los norteamericanos de la costa oeste ¡estaban a 7.500km! Este es solo un ejemplo de cómo el miedo sin tener ninguna razón real puede apoderarse de las personas.[1]

Tal vez sería bueno que la humanidad revisase sus miedos y se preguntase si está poniendo el foco de sus temores en la dirección correcta. Tal vez sería bueno que hiciésemos un ejercicio de toma de conciencia y nos diéramos cuenta de que muchos de esos miedos, los que no están relacionados con el aquí y el ahora, están basado en la pérdida de valores del ser humano.



[1] Información recogida de la revista Filosofía hoy.