Empoderamiento Archivos - Página 2 de 2 - Elvira Muliterno

Soy humana, acepto mi sombra ¿qué más puedo hacer?

Ayer domingo, sin previo aviso, y ¡así de repente! me encontré enfrente de una de mis sombras. Sí mi sombra, esa partes oscura que tod@s tenemos y que no queremos, o no podemos, ver pues no nos gusta pues no se adapta a la imagen que tenemos de nosotr@s.

Ayer mi sombra se plantó delante de mi y no estaba dispuesta a dejarme escapar hasta que la reconociera y la aceptase. Quería que viese una parte no resuelta dentro de mi, una parte que me frena en el camino a mi felicidad y que me complica la vida. Tal vez esta sea una de las especialidades de la sombra el llevarnos una y otras vez a situaciones similares para que le tomemos en cuenta.

Mi primera reacción ¡cómo no! fue negar lo que estaba sintiendo ¡yo no soy así!- me dije. ¿Te suena familiar este comentario?. A continuación intenté olvidarme del tema y pensar en otra cosa, pero mi sombra me persiguió, parecía que en esta ocasión no me iba a dejar escapar ¡otra vez!

Empecé a aceptar lo que me estaba ocurriendo y un hondo dolor se apoderó de mi, en ese momento vi claramente a cuantas áreas de mi vida estaba afectando negativamente esa parte oscura ¡No podía creer como inconscientemente me estaba manipulando tanto y cómo era la causante inconscientemente de muchas de las decisiones que tomaba! Sentí más fuertemente el dolor y opté por aceptarlo y, con ello, aceptar mi sombra. La consecuencia inmediata de mi aceptación fue la mitigación de mi dolor y un ligero alivio. Ya no luchaba por no ver lo que se mostraba a mis ojos, por no sentir aquella sensación, por no pensar en mi culpabilidad. Hablé con mi sombra, la acepté y me comprometí a estar consciente de cuando aparecía, ¿qué más podía hacer?

Al fin y al cabo, nuestras sombras nos humaniza, no somos robots, ni somos seres angelicales, somos humanos con todo lo que ello implica.

Ahora me siento diferente, me conozco más y admito no ser tan “maravillosa” como me gustaría ser y, supongo, que para contrarrestar mis sombras lo que necesito es aportarles luz. Una luz procedente de mi autenticidad y de mi mejor yo. Aún así, dicen que las sombras nunca desaparecen, solo las dejamos de ver. Al fin y el cabo, nuestras luces y nuestras sombras son lo que configuran al ser humano.

¡Mujer empodérate, abandona la tibieza!

 

 

El Apocalipsis 3: 16-17 recoge estas palabras de Jesucristo: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojala fueras frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.” Cuando las escuché por primera vez, hace ya mucho tiempo, me impresionaron por su dureza y reconozco que estuve mucho tiempo sin entenderlas.

Hoy, no sé muy bien la razón, he vuelto a pensar en ella y me doy cuenta de que este concepto tiene mucho que ver con el de la mujer tradicional pues se nos educaba a ser y expresarnos en el mundo de una forma tibia.

Lo que se esperaba de nosotras era no destacar, no sobresalir, que nos mantuviésemos dentro de los «estándares sociales». Aquellas mujeres valientes que se atrevían a mostrar su autenticidad, su esencia femenina, su forma diferente de ser y hacer, era desterrada de la sociedad de un modo u otro. La forma dependía de la época y de su posición social, o se le repudiaba, se le tachaba de ser «una mala mujer» o se le acusaba de brujería y se las mandaba a la hoguera…

Las mujeres DEBÍAMOS encajar dentro del corsé social femenino que era templado, soso y predecible, no debíamos destacar sobre las demás. Si a esto añadimos que la principal finalidad de nuestra vida era casarnos y traer hijos al mundo, entonces podemos entender que entre nosotras surgiese una gran competencia.

En la historia de la humanidad hay muchos ejemplos de mujeres que dejaron de ser tibias para ser ellas mismas, para expresar el fuego que llevaban dentro de sí e ir a la conquista de su vida soñada. Gracias a estas heroínas que abrieron el camino hoy, las mujeres, hemos tomado conciencia de que ya no tenemos que ser tibias, que es el momento de mostrarnos tal y como somos.

Por todo el mundo se habla de empoderamiento femenino, de la revolución de la mujer. Al fin las mujeres estamos saliendo de nuestro mundo tibio para darnos cuenta de que nos gustan los contrastes y de que la aventura de la vida está fuera de lo preestablecido. Hemos avanzado mucho, sin duda, más no debemos engañarnos, queda mucho camino por recorrer.

Así, ser tibias, intentar gustar a «todo el mundo», hacer lo que se espera de nosotras es el mayor autoengaño en el que podemos caer. Pasemos del frío al calor si esto es lo que nos dicta nuestra esencia, quemémonos y sintamos en nuestra piel los vaivenes de la vida.

 

Mujer empodérate, abandona la tibieza en tu vida y adéntrate plenamente en una vida llena de contrastes, de frío y de calor, deja que la vida te toque tu piel


 

Al fin enamorada y libre para expresarlo y vivirlo

¡AL FIN ENAMORADA, DÁNDOME PERMISO PARA EXPRESARLO Y VIVIRLO!
Si me sigues ya sabes que no suelo contar mucho sobre mi vida privada, solamente doy algunas pinceladas de vez en cuando. Aún así hoy siento la necesidad de compartir el proceso por el que estoy pasando.
Me separé un agosto de hace 14 años, a partir de ese momento busqué el amor, lo buscaba de una forma errónea, al estilo de los cuentos. Así, viví historias increíbles, unas maravillosas y otras no tanto, corrí años detrás de mi propio cuento de hadas, hasta que en 2005 tomé conciencia de lo que estaba haciendo y dejé al que era mi pareja en ese momento, nuestra relación empezaba a derivar en la imagen de Blancanieves.
Desde entonces me he cerrado al amor, me prometí a mi misma que no tendría pareja hasta que yo no estuviese preparada para tener una relación de igualdad y complementariedad. Llevo años curando las heridas emocionales y las creencias machistas que mi infancia me dejaron y que no me permitían sentirme en igualdad.
Ha sido un largo camino donde he aprendido mucho, donde me he superado a mi misma y donde he tenido que destruir mis creencias para crear otras nuevas. Me he transformado a base de trabajo personal y soledad. (Esto no quiere decir que no haya tenido otro tipo de relaciones.)
Todo mi trabajo ha dado su fruto y ahora me siento preparada para mantener una verdadera relación de pareja. Me he dado, de nuevo, el permiso para enamorarme. Y al hacerlo, me he dado cuenta de que ya estaba enamorada, antes no me permitía reconocerlo.
Así que, aquí estoy dejando aflorar mis sentimientos de enamoramiento y sintiéndome segura como mujer.
Pronto veré a «mi enamorado» y le diré lo que siento por él. No temo su respuesta, sea la que sea, lo importante es que voy a dar el paso, que voy a ser honesta sobre mis sentimientos y que me doy permiso para sentir y expresar lo que siento.
Tengo mariposas en el estómago y eso me hace sentirme viva.

Empoderamiento frente al rescate externo

 

 En mi primer libro Descubriendo tu hada interior escribía:

“A día de hoy puedo reconocer que por aquellos días todavía no había integrado el principal mensaje de todos los libros que había leído: “Todo aquello que necesitas para sentirte feliz está en ti” Está en mi, está en mi, me repetía una y mil veces, sin asimilar su verdadero significado.

Sería al cabo de un tiempo, después de recorrer muchos caminos, después de vivir muchas horas de soledad, cuando entendería lo que me estaba pasando; ¡Desde pequeña había creído que la felicidad vendría desde el exterior! Que sería un regalo que alguien me traería. Todos los cuentos que mi madre me leía me decían que alguien vendría a rescatarme de mi “mísera” vida. Como el príncipe de la Cenicienta, el de Blancanieves, el cazador de la Caperucita Roja, y tantos otros.

En ese momento aún no comprendía que de pequeña yo tenía sueños e ideales pero tenía la idea de que no podría llevarlos a cabo si algún apuesto príncipe no me rescataba de, ¡Dios Mío!, mi propia vida”

Porque esta idea que está en el inconsciente colectivo todavía en nuestros días escribí mi segundo libro Mujer Empoderada, en el que hago salir a la guerrera, a la heroína que todas llevamos dentro para empoderarnos, responsabilizarnos y tomar las riendas de nuestra vida.

Y tal vez me podrías decir que no es así, que ya la idea del rescate de la princesa ya no está presente en la sociedad, pues desgraciadamente sí que lo está. Este anuncio de Seguros Santa Lucia es un ejemplo indeseable de este pensamiento: http://www.youtube.com/watch?v=L41qCwUGLKY  Debería de retirarse su emisión pues atenta contra la igualdad más básica de géneros. Es aquel que dice que a mamá le da la mano papá y que ha papá se la tiene que dar un oso, metáfora de los seguros, pues «pobrecito» lleva el peso de toda la familia y a él nadie se la da. El empoderamiento consiste precisamente en eso; en que tomamos conciencia de neustro poder interior y nos damos la mano a nosotras mismas, sabemos cómo cuidarnos y luego decidir, desde la libertad si deseamos tomar, y que nos tome, de la mano a alguién.

Las mujeres no necesitamos ser rescatadas por los hombres, y es nuestro derecho el elegir si deseamos tener un hombre que nos de la mano y dársela nosotras a ellos. Como en algunos países nos llaman a las mujeres «la salvadora del salvador», nombre que hace referencia a la idea de que cuando el hombre vuelve a casa de «salvar al mundo» lo que desea es que una mujer lo acoja entre sus brazos para ser salvado él. Al final mujeres y hombres necesitamos de los demás para sentirnos amados y así ser felices. Mujeres y hombres nos damos las manos en igualdad y complementariedad, ¡eso sí que es evolución!

Equilibrio interior y exterior

 

Esta mañana he meditado de una forma diferente: en lugar de hacerlo mirando hacia mi maravilloso Buda, he abierto la puerta del balcón y me he puesto mirando hacia fuera, hacia el parque y el cielo. Esta forma de meditar me ha inspirado un pensamiento que quiero dejar hoy aquí.

Desde hace mucho tiempo le estoy dando vueltas al mensaje espiritual que desde las distintas religiones y corrientes espirituales nos mandan en el que nos dicen que todo lo que necesitamos para ser felices ya está dentro de nosotr@s.

En mi primer libro Descubriendo tu hada interior, ya hacia referencia a esto:

“A día de hoy puedo reconocer que por aquellos días todavía no había integrado el principal mensaje de todos los libros que había leído: “Todo aquello que necesitas para sentirte feliz está en ti” Está en mi, está en mi, me repetía una y mil veces, sin asimilar su verdadero significado.”

Hoy creo que dentro de nosotr@s podemos desarrollar la actitud necesaria para disfrutar de las cosas buenas de la vida, más no todo lo que necesitamos para ser felices está ya allí.

Me explico: puedo trabajar mi actitud de apertura hacia el amor, hacia una relación, más no puedo sentir la sensación de un abrazo, un beso, un paseo por el campo o de hacer el amor con mi ser querido, sin vivirlo de verdad.

Supongo que la verdadera espiritualidad es encontrar el equilibrio entre cuerpo, mente, emociones y espíritu. Es reconocer nuestra parte material y las necesidades de nuestros sentidos; oído, olfato, vista, gusto y tacto.

Lo que podemos elegir es nuestra actitud ante la vida, el cómo cubrimos nuestras necesidades, si lo hacemos de una forma ecológica o no para nosotr@s, a qué necesidades prestamos atención, descubrir qué necesidad es real y cuál esconde una necesidad mayor….

Todo esto es imortante hacerlo para ser más felices, más necesitamos de lo externo para alcanzar la plenitud, todo lo que las personas necesitamos no está dentro de nosotr@s. Realmente la vida nos ofrece demasiadas maravillas como para no disfrutarlas y pensar que a través de la meditación, el retiro y la conexión interior podemos sustituirlas.

Este disfrute está relacionado con conocernos, con saber lo quienes somos realmente y qué deseamos de la vida para ello es necesario pasar por el proceso de autoconocimiento y de empoderamiento personal.

 

Empoderamiento de la mujer, el resorte de la nueva sociedad

Muchas mujeres, tal vez demasiadas, cargamos dentro de nosotras ideas de minusvalía, de no merecer las cosas buenas, de que los demás son mas importantes que nosotras. Ideas que nos han sido transmitidas a través de la educación y el ejemplo recibidos a lo largo de nuestra vida.

Si las mujeres, como conjunto y cada una de nosotras de forma individual, conectamos con lo que realmente somos, realizando el ejercicio de conocernos, de saber quiénes somos y cuales son nuestros potenciales llegaremos a creer en nosotras mismas. Así podremos ser libres para decidir qué deseamos en la vida.

Para llegar a esta libertad interior, las mujeres hemos de pasar por el proceso de empoderamiento, en el cual se han de trabajar profundamente los miedos, las creencias negativas y las emociones estancadas, tomar conciencia de todo esto y superarlos.

Este proceso es urgente y necesario con el fin de que las mujeres nos posicionemos en un lugar de complementariedad con el hombre. Y he dicho complementariedad, no igualdad pues para mi son términos que debemos tener muy presentes al hablar de mujeres y hombres.

Es el momento de hablar de complementariedad frente a igualdad:

  • A nivel de leyes, de oportunidades, de las reglas que rigen la sociedad es imprescindible que hablemos de igualdad.
  • A nivel individual es prioritario que hablemos de complementariedad; pues mujeres y hombres somos muy diferentes y lo que este nuevo orden social demanda es que cada uno, cada una aportemos lo mejor de sí.

En el pasado se ha entendido la igualdad como la masculinización de las mujeres, nosotras tuvimos que adaptarnos a lo masculino para poder entrar poco a poco a los puestos de poder establecidos cuyas normas eran masculinas. Eso estuvo bien, fue necesario para abrir unas puertas cerradas desde hacía siglos a las mujeres, ahora esas puertas están abiertas y es el momento de cambiar las bases aportando la esencia femenina.

La esencia femenina es necesaria en el nuevo mundo que está surgiendo y es responsabilidad, sobretodo, de las mujeres el conectarnos con ella y mostrarla en el mundo desde la más pura autenticad, sin falsa imitación de lo masculino. Tanto mujeres como hombres estamos vivenciando un cambio de paradigma al que hemos de adaptarnos en un tiempo record.

En todo este proceso las mujeres tenemos mucho que decir pues uno de los cambios más importantes que se está produciendo a nivel planetario es la vuelta a lo femenino. Es vital para la humanidad que las mujeres creamos en nosotras mismas y que transcendamos nuestro pensamiento tradicional, de ser personas para los demás, al nuevo pensamiento; somos personas para nosotras que aportamos lo que somos a los demás.

Atreverse a continuar el empoderamiento personal

La semana pasada he vivido una experiencia altamente impactante y transformadora, he asistido a un entrenamiento para formadores espectacular, Maestro de Maestros, que imparte mi amigo José Pedro García junto a Miguel Angel Romero.

Mi intención al entrar en él era la de mejorar como facilitadora, que es como hoy se nos denomina a l@s formador@s cuya intención al entrar a un curso no es la de enseñar sino la de facilitar el proceso de aprendizaje de las personas. Entré con esa expectativa y ha  he salido con mucho más, con una transformación personal, esta es, sin duda, la mejor forma de llegar a las personas, realizando el cambio en nosotr@s que deseamos ver en l@s demás.

Josepe y Miguel Ángel, me han sacado constantemente de mi zona cómoda, me han hecho enfrentarme a retos que me ponían a prueba, me ha empujado un poco más allá de mis creencias, de la idea que yo tengo de mi misma. Yo ya he hecho innumerables cursos y me he “autosometido” a muchos retos. En estos días me he dado cuenta de que siempre se puede dar un paso más. Y yo, sin duda, lo he dado, me he atrevido a experimentar a ponerme a prueba, a decir ¡yo puedo!

Me siento muy agradecida por haber vivido esta experiencia y de haber crecido un poco más, siento que me he puesto a prueba y me he superado y creo aún más en mi, en todo lo que tengo para ofrecer al mundo. Estoy conectada a mis recursos, a mi mejor yo.

Me parece un lujo poder experimentar nuevas formas de Ser y de Hacer en un entorno en el que sabes que no te van a juzgar, darte permiso para arriesgarte, para hacer las cosas como nunca antes las habías hecho, continuar el proceso de empoderamiento personal.

Atreverse, superarse, olvidarse de quienes creemos ser para Ser nuestro mejor Yo, dejando atrás lo viejo y renaciendo con la fuerza que surge de nuestra autenticidad, de saber quienes somos y del amor a nosotr@s y a l@s demás es un verdadero regalo, es continuar el maravilloso proceso de empoderamiento personal.

Gracias Josepe, gracias Miguel Ángel y a mis compoñer@s de viaje, vais en mi corazón.