Crisis, crisis, crisis… ¿de creer en los sueños y en el propio poder?

Crisis, crisis, crisis… esta palabra se oye por doquier generando una sensación de incapacidad, de no poder avanzar, de derrotismo. Ahora es el momento de darnos cuenta de que tan negativa es la crisis en si, como las sensaciones que en la sociedad genera.

Años atrás en los momentos de bonanza económica conseguir aquello de deseábamos era bastante fácil, sólo había que dedicarse un poco a ello y las cosas salían antes o después. Además contábamos con ello, con que era seguro que terminarían saliendo y era esta misma convicción la que nos hacía no abandonar.

Ahora las cosas han cambiado, ya no es tan fácil llevar a cabo nuestros sueños, muchas puertas se han cerrado, la economía se ha estancado y parece que los sueños, son hoy más que nunca son algo inalcanzable que solo pasa en nuestra imaginación. Si bien es cierto que ahora es más complicado conseguir lo que deseamos también lo es que no es imposible. En la época buena nos acostumbramos a satisfacer nuestros deseos de una manera inmediata y casi sin esfuerzo y tal vez sea esta costumbre la que esté causando que esta crisis sea más profunda pues hoy nos rendimos demasiado pronto, o en ocasiones ni lo intentamos.

Esta época en la que estamos viviendo nos exige darnos cuenta de que es posible conseguir las metas propuestas siempre y cuando comprendamos que hemos de ir paso a paso, trabajando como hormiguitas, que si una puerta se nos cierra hay otras muchas a las que llamar. Es el momento de ser persistentes y de comprender que aquello que más valoramos en la vida es lo que hemos conseguido con esfuerzo, trabajo, ilusión y confianza.

Tal vez esta crisis nos invita más que nunca a vivir en el aquí y en el ahora, a ir consiguiendo metas pequeñas en pos de llegar a conseguir nuestra meta a largo plazo y a disfrutar de cada paso que damos. Al vivir en el aquí y en el ahora sin querer el ciclo de aparición del deseo y satisfacción del mismo sea mínimo surge un beneficio maravilloso que es la sensación de autocontrol, de estar haciendo lo que es necesario hacer para asegurarnos la felicidad de quienes seremos en un futuro.

Muchas personas fracasan porque no comprenden este proceso, porque perciben los baches del camino como barreras infranqueables y porque se dejan atrapar por la idea derrotista que invade a la sociedad.

Si tienes un sueño siente los obstáculos como oportunidades para superarte y repensar tu planteamiento. En época de crisis los sueños no son imposibles, solo están reservados a quien creen realmente que son posibles y sienten su empoderamiento interno para conseguirlos.

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