Todas venimos a este mundo llenas de potencial, traemos talentos, poderes, recursos…
No hay excepciones, amiga, tú y yo también.
Desgraciadamente, a mí NO me educaron para desarrollar estas alas. Todo lo contrario. Me enseñaron a callar mis ideas, a intentar pasar desapercibida y a esconder todo lo auténtico que vivía en mí.
A no dar problemas.
A desaparecer.
Esas inseguridades y miedos dañaron mis alas: las arrugaron, maltrataron.. y acabaron rompiéndose. Perdí la sensación de estar volando.