¿Estamos asumiendo la responsabilidad de nuestras vidas?

Tradicionalmente a los hombres se les ha enseñado desde pequeños a ser responsables de sí mismos, se le habla de que estudien para ganarse una posición en la vida pues si no son ellos los que se posicionen nadie lo hará por ellos. El mensaje que han recibido desde los diferentes contextos de la sociedad, es que son los dueños de su vida y de que están solos, que nadie les sacará las castañas del fuego. Así, en su sistema de creencias instalan la de que ellos pueden y deben ganarse la vida con su trabajo y con sus propios recursos.

También tradicionalmente a la mujer se nos ha educado a depender de otros, se nos han lanzado mensajes de que nuestro sitio está detrás de los demás, estamos para servir a los otros; la familia, el marido, los hijos, los padres mayores… Esta forma de ser educadas  nos lleva, en muchos casos, a responsabilizarnos de los demás y no de nosotras mismas, lo que inevitablemente nos coloca en una situación de víctima; de estar a expensas de los demás.

La consecuencia de esta educación ha sido que las mujeres hemos asumido responsabilidades que no nos corresponden y hemos dejado de asumir muchas de las que son nuestras. Esto tiene una consecuencia inmediata y demoledora: ceder nuestro poder interior a los demás, vaciarnos de nosotras mismas para que los demás se sientan llenos. Por lo que, en muchas ocasiones, pagamos un precio muy alto: nuestra infelicidad y nuestro vacío interno.

Es urgente que las mujeres tomemos conciencia de sobre qué nos sentimos responsables, si el sentimiento está en la responsabilidad de que los demás sean felices, aún a costa de la nuestra propia, estaremos dando la espalda a nuestro propia vida. La mujer moderna ha de entender que es necsario cambiar la idea que tiene de responsabilización. Para ello el primer paso es el de responsabilizarse de lo que cree, siente, idea que tiene de sí misma y de donde está enfocando su atanción. Ya no es posible culpar de nuestra «desdicha» a los demás, ahora hemos de mirarnos hacia dentro y saber que aquello que existe en nuestras vidas es el producto de nuestras acciones y no acciones, es algo nuestro.

Querida amiga, mira la vida a tu alrededor y date cuenta de que lo que has creado ha sido fruto de tus decisiones, no puedes culpar a nadie de tu vida. Si algo no te gusta trabaja por cambiarlo.

 



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