La libertad de la mujer pasa por su libertad interna
Para el Banco Mundial, el empoderamiento es “la libertad de elección y acción”. Si las mujeres deseamos ser libres para elegir y para actuar primero hemos de ser libres internamente, libres de nosotras mismas, de nuestras creencias y emociones limitantes, esta es la verdadera libertad.
El proceso de empoderamiento comienza por la individualización, por identificar nuestros puntos fuertes, por conectar con nuestra esencia femenina, sin estereotiparla, por romper con las ideas que proceden de la mujer tradicional y que, en muchos casos, hemos heredado sin cuestionarlas, por conocer aquello especial que podemos aportar cada una, individualmente, a la sociedad, por actuar en base a nuestra autenticidad, desde la expresión de lo que realmente somos, sin copiar modelos de poder establecidos. Todo esto nos aporta sentido del yo y poder personal. Este proceso termina cuando la mujer ejerce ese poder en la sociedad y esta le reconoce poder para influir.
Una mujer empoderada es aquella que se conoce que toma conciencia de sí misma, destruye sus barreras internas, se sabe capaz de superar los obstáculos que la vida le pondrá, vive su vida desde su autenticidad y desde una feminidad sin estereotipos, pasa a la acción para conquistar sus sueños y vivir una vida plena. Una vez realizado este proceso la mujer ha de proyectar su potencial a la sociedad aportando su esencia femenina.
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