Llevo un par de semanas dándole vueltas al concepto de la bondad en la mujer. Está algo claro que la idea de que «debemos ser buenas» ha sido grabada a fuego en nuestras mentes y en nuestros corazones, marcando así nuestro destino.
Desde pequeñas a las mujeres se nos dicen que hemos ser buenas y «decentes», introduciendo así la semilla que al germinar dejará abierta la posibilidad de ser manipuladas y maltratadas sicológicamente o físicamente en el peor de los casos. Me explico, la mujeres, al igual que los hombres, somos seres emocionales y necesitamos ser amad@s, si a esto unimos una educación en la que se nos inculca que hemos de ser buenas, el resultado es algo así como: «se buena y serás amada», y ¡ya está! no hay nada más que hacer, ya solo hay que dejarnos que actuemos. Así con este pensamiento, o sentimiento motor como lo denomino en mi libro, de fondo pasaremos la vida viviendo para l@s demás, intentando hacer honor a nuestra bondad abriéndose, de este modo, la posibilidad de ser manipuladas y quedando a la merced de l@s demás.
En demasiadas ocasiones las mujeres estamos en manos de nuestras parejas, hij@s, familiares, amig@s, compañer@s de trabajo,…. y todo por esa falsa bondad que nos han vendido y que nosotras hemos comprado. ¡Basta ya! Yo no quiero ser bondadosa para l@s demás si primero no lo soy para mi misma. Y seguramente, alguien, me tache de egoísta y yo le contesto ¿de verdad que es lícito ser bondadosa para l@s demás y olvidarme de mi?
No, no, no, me niego a olvidarme de mi, de mi felicidad, de mis sueños, de lo que anhelo. Me niego a no ser bondadosa conmigo misma. Me niego a no responsabilizarme de mi felicidad. Me niego a que la felicidad de l@s demás sea más importante que la mía.
Por eso no soy malvada o egoísta, pues me puedo cuidar a mi misma a la vez que cuido de l@s demás, no es incompatible. Por que yo me quiera a mi no voy a dejar de querer y cuidar a las personas de mi entorno. En esto consiste el empoderameinto de la mujer de reoconocerse valiosa y merecedora de practicar la bondad hacia sí misma.
Es urgente, entre muchas otras cosas, que las mujeres revisemos nuestro concepto de la bondad y del egoísmo.
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