Del caos surge un nuevo orden. Esto es lo que está sucediendo en la humanidad, o al menos en la humanidad que conocemos y vivenciamos.
Hemos vivido unos años de abundancia, en los cuales ir a un centro comercial, de viaje, al cine y demás conseguía aplacar nuestra insatisfacciones internas. Además de llevarnos hacia el individualismo total hablando de MI casa, MI coche, MI nueva camisa…. Esta época parece haberse esfumado para siempre dejando un reguero de paro, desalojos, personas en precario, alto nivel de pobreza,… y detrás de esto están personas viviendo su travesía del desierto persona, sin saber si mañana tendrán casa donde vivir y un troza de pan para alimentarse.
Hoy estamos viviendo algo que, much@s de nosotr@s, nunca pensamos que podríamos vivir. La buena noticia es que es todo este caos está surgiendo algo que es necesario, fundamental y maravilloso, está mostrándose la solidaridad de unas personas con otras. Parece que estamos despertando y nos estamos dando cuenta que no somos seres individuales aislados, sino que somos parte de un Todo.
La humanidad es como el cosmos, tod@s estamos interrelacionad@s y nos sostenemos, igual que la Luna sostiene a la Tierra. ¿Te imaginas que la Tierra se volviese individualista y que no quisiera saber nada de la Luna? Sería el caos. ¿no nos habrá pasa eso a los seres humanos?, ¿no nos habremos olvidado de nuestra interdependencia?
En estos momentos estamos asistiendo al empoderamiento de la población, esto es, a creer en nuestra fuerza al unimos para un bien común. En el pasado, hemos delegado este poder a los políticos dándoles nuestra plena confianza y ¿qué han hecho con el?
Ahora l@s ciudadan@s estamos empoderándonos, reconociendo el gran poder que ostentamos si dejamos atrás los individualismos. Sabemos que hay razones para salir de nuestras casas, para escribir, cantar o protestar de diferentes maneras por lo que no nos parece justo. Los políticos son mujeres y hombres elegidos por nosotr@s, no son nuestros padres o jefes, ell@s están a nuestro servicio, no a la inversa y este principio tan simple parece ser olvidado en demasiadas ocasiones. Es nuestro deber como personas adultas, como ciudadan@s que asumimos nuestra responsabilidad el recordárselo.
¡Basta ya de callar, de mirar sólo nuestro ombligo! Junt@s, si hacemos las cosas con responsabilidad y con sentido común podemos darle la vuelta a la situación y crear una sociedad como nunca antes había existido. Una sociedad solidaria, sabiendo que tod@s estamos unid@s y que nuestra suerte va en paralelo.
Y, como me dice mi sabio padre, «la razón hay que llevarla y saberla pedir», buscaremos los cauces para empoderarnos y hacer que nuestra voz como sociedad adulta y unida se haga oír.