El miedo está muy relacionado con el cuerpo, Michael Gass, director del Departamento de Quinesiología de la Universidad de Hampshire, lleva estudiando más de 20 años los posibles beneficios del deporte de riesgo y ha llegado a la conclusión de que practicarlos aumenta la autoconfianza y aumenta la aceptación de las inevitables incertidumbres de la vida.
La razón de que esto pase es que al concentrarte de una forma tan potente en tu cuerpo, en lo que estás viviendo y en tu integridad física, controlas tus emociones es decir, su atención está en resolver la situación en la que te encuentras y para ello es fundamental que las emociones no te controlen a ti. Cuando vives una experiencia en la que tu prioridad es el aquí y el ahora te hace sabedor/a de que puedes controlar tus emociones y desde el momento que tomas conciencia de ello puedes trasladar ese control a las situaciones del día a día.
En la antigüedad los seres humanos se enfrentaban con frecuencia a situaciones que ponían en peligro sus vidas en las que el miedo les hacia reaccionar para huir de ellas, era un miedo basado en el aquí y el ahora, un miedo que reaccionaba a lo que pasaba en el entorno.
En nuestros días esto a cambiado las personas del siglo XXI tenemos más miedos que las del siglo pasado, nuestros miedos ya no se basan solamente en lo que está aconteciendo en nuestro entorno más próximo sino también en lo que pasa en el mundo. Cuando se produjo el desastre de la central de Fukushima en Japón en la costa oeste de los Estados Unidos se produjo una increíble subida de las ventas de píldoras de yuduro de potasio que llegó a agotar este fármaco en las farmacias. Una de las propiedades de estas píldoras es la de proteger al tiroides ante la exposición radioctiva. Esta protección está recomendada a personas que han estado en un radio de hasta 15 km de una fuga radioactiva y los norteamericanos de la costa oeste ¡estaban a 7.500km! Este es solo un ejemplo de cómo el miedo sin tener ninguna razón real puede apoderarse de las personas.[1]
Tal vez sería bueno que la humanidad revisase sus miedos y se preguntase si está poniendo el foco de sus temores en la dirección correcta. Tal vez sería bueno que hiciésemos un ejercicio de toma de conciencia y nos diéramos cuenta de que muchos de esos miedos, los que no están relacionados con el aquí y el ahora, están basado en la pérdida de valores del ser humano.